Una de las controversias mayores de esta sociedad. Muchas veces intentamos evitarla, otras la asumimos, en ocasiones nos regodeamos en ella, pero francamente nunca nos paramos a pensar cuál es la naturaleza, a veces preferimos inventárnosla con tal de idealizar nuestra propia figura, y pretendiendo de algún modo que los demás comprendan la perfección de nuestro ser, es en este caso cuando creamos la mayor mentira sobre nosotros mismos.
Se habla de gente mala, personas cuyas capacidades les dan el poder para destruir de la forma más retorcida posible, individuos que asumen su naturaleza egoísta y deciden no sucumbir a sus propios actos. Con respecto a este tipo de destrucción me decanto por distinguir entre la maldad astuta y la ingénua, recalcando el valor peyorativo del último calificativo, ya que éstos no son capaces de hacerle daño ni a una mosca a efectos prácticos, ya que normalmente les suele salir el tiro por la culata. Te muerdes la lengua y te envenenas, quizás sea el mayor insulto a posteriori de una persona de esta calaña, ya que resalta el patetismo de su propia voluntad, denigrando su persona a una rata rastrera digna de ser devorada por gente que la supere en astucia. Si es que la maldad es astucia al fin y al cabo, señores, y el ser malvado suele ser consecuente con sus propios actos, portando consigo de ese modo lo que yo llamo "valor puro de justicia", ya que la corrupción de nuestras intenciones tiene que ser lo más clara posible para no dispersarse en la acción, para nosotros mismos, claro está.
Pero esta "maldad" no es la esencia de la destrucción, ni mucho menos. Un mundo formado sólo por villanos sería lo más parecido al paraíso que podamos imaginar, y es difícil de concebir, pero del análisis estándar y simplista de la idea del caos aparecen diversos "paladines" que parecen haber llegado a la tierra para imponer su "santa bondad".
Hablemos ahora de esos guerreros, esa gente que opina que la naturaleza del ser humano es limpia e inocente, sin haberse dado cuenta de que han tropezado con el peor vicio de todos, la sucia soberbia, que no la limpia, claro está. Porque de estos mesías está el mundo lleno, oiga, el ser políticamente correcto con todo el mundo, el respeto a la sensibilidad de todas las personas y la queja constante contra factores de la sociedad, que si por ellos fuera serían inmutables para siempre, ya que parece que estos individuos no pueden crecer sin la lucha constante contra lo que los alimenta. Cría cuervos y te sacarán los ojos, dice el refrán.
Decadentes, pobres, oligofrénicos... A menudo nos encontramos con juicios esbozados por nosotros mismos sobre estos individuos, sobre todo porque el que sabe mirar se dará cuenta de que detrás de todo este trasfondo magnífico existe otra verdad bien distinta, y eso tiene un nombre, señora, y se llama hipocresía. Tontos que creen hacer lo correcto cuando en el fondo están imponiendo su "verdad absoluta" sobre todos los demás, fingen ser lo que no son para poder mostrarse a los demás como "ejemplos a seguir", y a menudo no les basta con eso sino que tienen que contaminar planos que nos ofrecen una visión amplia de lo que hay en realidad, pura incultura, y ahí es adonde quería llegar.
Esta mañana he bajado a desayunar y, como siempre, estaba puesta la radio. No es que en mi casa se preste demasiada atención, digamos que forma parte de una sinfonía junto con el pitido de la máquina de café y el crepitar de los croissantes mixtos de la sandwichera. Ponemos Radio Nacional de España porque en mi casa se cae en el tópico de que los medios de comunicación públicos suelen ofrecer un punto de vista más objetivo de las noticias que dan, pero francamente raro es el día en el que no me topo con una excepción cada vez que me paro a escuchar por aburrimiento lo que están diciendo con el único fin de acompañar con algo el café americano, y hoy ha vuelto a pasar.
Se ve que a la hora a la que estoy a punto de salir de casa emiten las noticias sensacionalistas a modo de telegrama, dejando ver el interés de los locutores por ofrecer todo lujo de detalles en los sucesos más macabros y morbosos que podamos llegar a imaginar. De repente me pareció escuchar "un hombre degolla a su marido", así que mi instinto cotilla se dejó llevar por lo que decían a continuación. Por un momento pensé que no había entendido bien lo primero, porque me pareció oír "otro caso de violencia de género", pero me equivocaba, de hecho justo después me quedé atónito al percatarme de que por mi radio salía la frase más paradójica jamás presente en mi cocina: "El primer caso de violencia de género en parejas del mismo sexo". Sí, Radio Nacional de España ha emitido semejante incoherencia semántica, y de forma voluntaria, váyase usted a pensar que estaban coaccionados por algún obispo. Para quien no entienda esta falta me limitaré a usar el diccionario de la Real Academia, aunque esté en desacuerdo con la autoridad de esta institución, pero haremos un paréntesis:
género.
(Del lat. genus, genĕris).
1. m. Conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes.
2. m. Clase o tipo a que pertenecen personas o cosas. Ese género de bromas no me gusta
3. m. En el comercio, mercancía.
4. m. Tela o tejido. Géneros de algodón, de hilo, de seda
5. m. En las artes, cada una de las distintas categorías o clases en que se pueden ordenar las obras según rasgos comunes de forma y de contenido.
6. m. Biol. Taxón que agrupa a especies que comparten ciertos caracteres.
7. m. Gram. Clase a la que pertenece un nombre sustantivo o un pronombre por el hecho de concertar con él una forma y, generalmente solo una, de la flexión del adjetivo y del pronombre. En las lenguas indoeuropeas estas formas son tres en determinados adjetivos y pronombres: masculina, femenina y neutra.
8. m. Gram. Cada una de estas formas.
9. m. Gram. Forma por la que se distinguen algunas veces los nombres sustantivos según pertenezcan a una u otra de las tres clases.
~ chico.
1. m. Clase de obras teatrales musicales de corta duración y de ambiente costumbrista o popular, que comprende zarzuelas, sainetes y comedias.
~ femenino.
1. m. Gram. En los nombres y en algunos pronombres, rasgo inherente de las voces que designan personas del sexo femenino, algunos animales hembra y, convencionalmente, seres inanimados.
2. m. Gram. En algunos adjetivos, determinantes y otras clases de palabras, rasgo gramatical de concordancia con los sustantivos de génerofemenino.
~ literario.
1. m. Cada una de las distintas categorías o clases en que se pueden ordenar las obras literarias.
2. m. subgénero.
~ masculino.
1. m. Gram. En los nombres y en algunos pronombres, rasgo inherente de las voces que designan personas del sexo masculino, algunos animales macho y, convencionalmente, seres inanimados.
2. m. Gram. En algunos adjetivos, determinantes y otras clases de palabras, rasgo gramatical de concordancia con los sustantivos de género masculino.
~ neutro.
1. m. Gram. En algunas lenguas indoeuropeas, el de los sustantivos no clasificados como masculinos ni femeninos y el de los pronombres que los representan o que designan conjuntos sin noción de persona. En español no existen sustantivos neutros, ni hay formas neutras especiales en la flexión del adjetivo; solo el artículo, el pronombre personal de tercera persona, los demostrativos y algunos otros pronombres tienen formas neutras diferenciadas en singular.
de ~.
1. loc. adj. Esc. y Pint. Dicho de una obra: Que representa escenas de costumbres o de la vida común. Cuadro de género
2. loc. adj. Dicho de un artista: Que la ejecuta. Pintor de género
Bien, podríamos analizar todos los valores de esta palabra, pero francamente resulta más que evidente el hecho de que "violencia de género" no se refiere a una obra de arte hecha por algún "violento" que represente un marco de la vida cotidiana, creo yo que se refiere más a "violencia entre géneros", cuando un género agrede a otro estando la moral, la genética y el respeto en su contra. En ese caso existen dos razones, desde mi punto de vista, por las cuales quienquiera que sea el que ha pronunciado semejante aberración pueda considerar que su expresión ha sido correcta. La primera es probablemente la menos real, ha querido destacar que, en su opinión, en una pareja de personas tiene que haber dos géneros por la fuerza, y ha presupuesto de algún modo que el "macho" ha degollado a la "loca", basándose en los principios morales que desgraciadamente tiene este país. La segunda y la más probable causa de la desestructuración del area de Wernicke de este individo sea el afán por ser políticamente correcto. Si se defiende la palabra "matrimonio" frente a "unión conyugal" ¿por qué no va a existir violencia de género? Seguramente haya sido un intento del periodista de darle algo más de salsa a la situación, ya que hay dos temas de moda si los juntas en un titular serán la bomba. Tampoco es muy difícil apreciar el matiz que los separa irremediablemente, aunque supongo que quien escucha la radio simplemente para escandalizarse por ese tipo de cosas no piensa demasiado en la verosimilitud de los juicios del locutor en cuestión.
¿Dónde quedaron los crímenes por celos, la tragedia romántica homosexual que tantas veces nos ha emocionado enseñándonos cosas sobre cómo enfocar nuestros propios sentimientos? Aquiles y Patroclo, el asesinato de los efebos en roma... todo ha quedado vanalizado al "primer caso de violencia de género entre personas del mismo sexo". No se da cuenta de que ha reflejado sin darse cuenta una homofobia muchísimo más grave que la que puedan tener los curas que salen por la televisión diciendo que es una aberración. Porque gente como este locutor pretenden ser políticamente correctos, presumen de tolerancia cuando en el fondo opinan lo mismo que todos, que la homosexualidad es algo fruto de los nuevos tiempos. ¿Cómo se va a progresar si dejamos que gente de esta calaña represente a la minoría progresista de este país?
Supongo que otro día analizaré en más profundidad la imbecilidad colectiva que nos asola últimamente, ahora me abordan otros temas y me considero prácticamente incapaz de seguir desarrollando la idea.
Sí, hay muchos tipos de maldad, pero la maldad inconsciente es la única capaz de destruir realmente lo poco que queda con significado en nuestra sociedad. Hasta al comunicarnos se nos cuelan las grietas de lo vanal.
Con una especie de frustración literaria.
Quimera
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